Erika De La Vega habla de la crisis de infelicidad que vivió cuando lo tenía todo por fuera. La presión de emigrar, el diálogo interno destructivo y el colapso de su imagen pública la llevaron a dejar la comedia tradicional y reinventarse.
Erika De La Vega habla de la crisis de infelicidad que vivió cuando lo tenía todo por fuera. La presión de emigrar, el diálogo interno destructivo y el colapso de su imagen pública la llevaron a dejar la comedia tradicional y reinventarse.